5 factores que explican el auge del comercio de proximidad

Durante un largo tiempo los centros comerciales fueron un símbolo del consumismo y un reflejo del crecimiento económico de los países.

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Por no hablar de que, para muchos de los nacidos en los años noventa, estos espacios de consumo marcaron su adolescencia. Sin embargo, la revolución de Internet en general y el auge del comercio electrónico en particular han provocado que muchos de estos espacios ya no gocen del mismo éxito que en épocas anteriores. A este factor debemos sumarle la transformación de los hábitos de consumo y cambios sociales como la incorporación de la mujer al mundo laboral o las familias monoparentales, que también han influido en su crecimiento.

Una realidad que choca de pleno con el crecimiento que están experimentando en la actualidad los comercios de proximidad. Sí, paradójicamente, establecimientos como fruterías, pescaderías, carnicerías, mercerías, droguerías y también pequeños supermercados que desaparecieron con la llegada de los centros comerciales están viviendo ahora una segunda oportunidad. Un informe de Retail Data así lo ratifica: entre 2014 y 2017 se pusieron en marcha 1.014 nuevos comercios de proximidad, 624 tan solo en el último año. Entre ellos, también se incluyen las propuestas de las grandes cadenas de distribución alimentaria. Lidl, Condis o Carrefour son algunas de las marcas que se han volcado a abrir establecimientos de pequeño formato ubicados en los centros urbanos.

 ¿Qué hay detrás de su éxito?

Desde el tamaño de los establecimientos hasta un cambio en los hábitos de compra de los consumidores para favorecer una mayor sinergia con el eCommerce de la marca. Podemos identificar varios factores a la hora de explicar el auge de los comercios de proximidad.

  • Espacios cómodos y accesibles: La mayoría de locales no miden más de los 400m2. El cliente encuentra más fácilmente lo que busca y además, se genera una familiaridad con el espacio a la hora de ir a hacer la compra.
  • Cercanos al consumidor: No solo en términos de localización, también en lo que se refiere al trato. La atención es más personalizada y los dependientes suelen ser especialistas en su área con lo que pueden resolver las dudas de los clientes de forma más eficiente.
  • Producto fresco y de proximidad: Existe una tendencia social enfocada a cuidarse y a seguir unos hábitos de vida saludables. Además, en el caso de frutas, verduras, carne y pescado prima el surtido de productos locales, de kilómetro cero y la denominación de origen.

  • Preocupación por el medio ambiente: Cada vez más personas están concienciadas sobre este asunto y por ello son más favorables a comprar en establecimientos que generan menos residuos plásticos –al ser productos frescos y los productos hacer un recorrido más pequeño, no son necesarios envases que los protejan– y a los que se puede acceder a pie, sin necesidad de recurrir al coche, reduciendo así la contaminación ambiental.
  • Surtido optimizado y adaptado a las preferencias de los consumidores: en los establecimientos de proximidad puedes encontrar desde productos destinados al consumo diario hasta preparados para take away o incluso en formatos ideales para familias de menor tamaño u hogares individuales. En definitiva, el contacto directo con el cliente les permite ser más flexibles en la oferta.
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